Juan Dorado, una comadreja dorada, protegió la Instancia del Destino Nacional durante cien años por encargo de la Maestra Soto. Pero fue expulsado por envidia y mentiras. Superó su prueba y se convirtió en un dios. Un reino vecino cayó en desgracia y él lo ayudó con un pacto justo. Mientras tanto, el Imperio del Esplendor confió en el Espíritu Zorro, que causó su ruina. Juan Dorado encontró su lugar y protegió la paz para siempre.