El despertar de la esposa
Durante dos meses hospitalizada, su esposo no la visitó, su suegra la humilló y su papá solo pidió dinero. Sofía entendió que fue usada. Tres años de matrimonio fingido la hace despertar. Echó a la criada, cambió muebles, adoptó un gato que le daba alergia a su esposo. Volvió al trabajo, enfrentó a colegas, firmó con el cliente estrella, y vivió de forma incomprensible para Carlos.
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El rojo del 'xi' que sangra
Ese papel cortado en la pared del dormitorio no celebra: grita. El 'doble felicidad' se vuelve irónico cuando la novia, en bata rosa, mira al hombre que acaba de colgar el teléfono. ¿Felicidad? Solo hay silencio y una mano que no se atreve a tocar. 💔
Las perlas no lloran, pero ellas sí
Madre e hija en blanco, con perlas que brillan como lágrimas secas. Una habla con furia contenida, la otra con voz temblorosa. En *El despertar de la esposa*, el lujo es una jaula dorada. Cada botón cosido con cristales oculta una herida. ✨
Cuando el gato se levanta, ella también
Li Wei acaricia al gato, baja la mirada… y luego se levanta, firme, con él en brazos. Ese gesto es el giro: ya no es la víctima sentada en la cama. El despertar no es un grito, es un movimiento lento, seguro. 🌸
El teléfono azul que rompe todo
Un móvil ilumina el rostro de él: frío, distante. Ella extiende la mano, no para detenerlo, sino para *sentir* su ausencia. En *El despertar de la esposa*, los objetos pequeños (un teléfono, una taza, un broche) llevan el peso de la traición. 📱
El gato sin pelo como testigo mudo
La esfinge en brazos de Li Wei no es un adorno: es el único que ve la verdad. Mientras las mujeres discuten con perlas y trajes blancos, el gato parpadea, indiferente al drama familiar. En *El despertar de la esposa*, los animales saben más que los humanos. 🐾