Luis Salazar, el mejor ingeniero del Imperio del Norte, advirtió de un tsunami antes de la ceremonia del Puente del Mar. Su discípulo Diego Vega y el presidente Montero lo despidieron. El tsunami llegó y el puente colapsó. Vega falsificó los datos y culpó a su maestro. Don Prado apareció con el radar real y salvó a Salazar. Vega robó los planos y trató de sabotear la reconstrucción. Salazar lo descubrió, lo entregó a la justicia y reconstruyó el puente.