¡Qué giro tan absurdo! Primero vemos una sala de control roja llena de tensión donde un director llora por un héroe de veinte años atrapado en una mazmorra. Pero de repente, la escena cambia a un anuncio ridículo donde un chico de pelo rosa convierte el lugar en un balneario. Ver a los monstruos haciendo fila para un paquete imperial es hilarante. En (Doblado) Mi visión de ellas, la transición de drama militar a comedia de marketing es tan caótica que no puedes dejar de mirar.