Mario es un genio del caos. Desafiar al experto diciendo 'revisa cuanto quieras' sabiendo que la obra es recién terminada es una jugada maestra. En (Doblado) La jugada del consorte II, la dinámica de poder cambia instantáneamente cuando la dama de morado toca la pintura. Ese momento de silencio antes del grito de '¡Es auténtica!' fue cinematográfico.
No puedo dejar de mirar a la mujer del velo blanco. Su reacción de incredulidad sugiere que ella sabe más de lo que dice sobre las obras del Maestro Flores. En (Doblado) La jugada del consorte II, su susurro sobre que solo existen dos obras completas añade una capa de misterio fascinante. ¿Será ella la verdadera artista o solo una observadora privilegiada?
El viejo experto jurando que ninguna falsificación escaparía de sus ojos y luego teniendo que comerse sus palabras es la mejor parte. La cara de los otros nobles pasando del escepticismo a la adoración es hilarante. (Doblado) La jugada del consorte II sabe cómo construir una escena de venganza intelectual sin necesidad de espadas, solo con pinceles y ego.
El tipo de verde apostando que se comería su propia... bueno, ya saben, si era real, es el alivio cómico que necesitaba esta tensión. La forma en que todos se abalanzan sobre la pintura al final muestra lo codiciosos que son por el arte. En (Doblado) La jugada del consorte II, la codicia humana brilla más que el oro de las coronas.
El primer plano de los dedos tocando la tinta húmeda fue brillante. Esos pequeños detalles físicos son los que derrumban las teorías de conspiración de los rivales. Mario bebiendo té tranquilamente mientras el caos se desata a su alrededor define su personaje perfectamente. (Doblado) La jugada del consorte II tiene un ritmo visual impresionante.