¡Qué giro tan inesperado! Ver al protagonista derrotar al dragón dorado con tanta facilidad fue épico, pero la escena final en el palacio me dejó sin aliento. La tensión entre el rey de cabello blanco y la guerrera es palpable. Justo cuando pensaba que todo había terminado, aparece ese mensaje flotante pidiendo desenvainar la espada cien millones de veces. La transición de la batalla mágica a esta nueva tarea absurda en De inútil a rey del mundo es hilarante y adictiva. No puedo esperar a ver cómo sufrirá el pobre chico con este entrenamiento.