Mi hija no era mía, la suya tampoco
En Zorravieja, las gemelas Luna Nieves y Rosa Nieves nacieron con destinos opuestos: Luna, con nueve colas, emperatriz; Rosa, con ocho, llena de envidia. Rosa arrancó a la hija de Luna y la cambió por la suya, una niña sin poder. Luna lo supo, pero fingió por quinientos años. Cuando llegó el momento, reveló la verdad y devolvió a cada una a su verdadera madre.