Sarah no tenía loba y su clan la despreciaba. Su prometido la abandonó y humilló en la fiesta de compromiso. Conoció a Liam, un hombre lobo preso de un collar de plata, y pactó casarse con él para recuperar el poder familiar. Juntos derrotaron a sus enemigos, descubrieron quién mató a sus padres y reinaron como la Loba Blanca y el Rey Lobo.