Ariah siempre fue ignorada por su padre, Harrison, quien dedicaba toda su atención a Lottie, su hija menor enferma del corazón. Tras salvar a su madre en un accidente, Ariah quedó agonizando y solo quiso verlo por última vez. Pero Harrison prefirió asistir a la premiación de Lottie. Cuando supo la verdad, Ariah ya se había ido para siempre.