Hija de un pintor, fue obligada por su padre a pintar para su media hermana, limpiar una galería y hasta ser subastada. Un magnate la reclamó, pactó con ella un matrimonio exprés y la ayudó a vengarse. Ella ignoraba que era el temido alfa de la ciudad, el cachorro callejero que salvó diez años atrás y quien había pagado millones por sus cuadros.