Cristian Salazar encontró a su hija Valeria, perdida en el mundo mortal, y la nombró Soberana. Su otra hija, Luna, sintió envidia, la torturó y le robó el Hueso del Fénix con ayuda del Señor Demonio. El Soberano Inmortal recuperó el hueso y expuso a Luna. Valeria conoció la verdad por la Borla de su madre y se reconcilió con su padre. Valeria fue coronada como la verdadera Soberana y protegió los tres reinos.