Elara, una mortal, huyó embarazada del palacio para salvar al príncipe Lucien de las pruebas divinas. Siete años después, ciega y marcada por cicatrices, crió a sus gemelos en el frío norte. Cuando Lucien llegó ya como rey, enfrentó intrigas, una rival vengativa y una impostora para reconocer a su verdadera reina y a sus herederos.