Tras despertar de un sueño de mil años, Kael, leyenda del automovilismo del siglo XXI, fue tratado como una reliquia. Dividido entre Lyra, capitana de un equipo marginado, y Ming Han, una poderosa directora ligada a su pasado, lideró a los suyos en el Gran Premio Universal de Salto y demostró ante la galaxia qué era la verdadera velocidad.