Bruno Ríos regresó victorioso como gran mariscal, pero fue rechazado por Elena Vega por “ser nadie”. Ella organizó un duelo para casarse y él apareció para humillar a todos. Luego descubrió traiciones y corrupción. Cuando estalló una rebelión, volvió a la capital, aplastó a sus enemigos… y demostró quién mandaba.