La tensión es insoportable desde el primer segundo. Ver a la mujer siendo humillada por comida enlatada mientras nieva rompe el corazón. La transformación de la escena a un apocalipsis verde es alucinante y aterradora. En Soy el señor del apocalipsis, la desesperación humana se muestra sin filtros. El joven misterioso que observa todo añade un toque de esperanza o quizás de juicio final. Una obra maestra corta que te deja sin aliento.