La escena de meditación es visualmente impactante con ese aura roja vibrante que consume la habitación. Me encanta cómo la tensión se rompe con la aparición repentina de los fantasmas en tono verde, creando un contraste cómico perfecto. Es como si estuviera viendo Morí y volví para matarlos pero con un giro de artes marciales de fantasía china. La actuación del protagonista al despertar confundido es muy natural y divertida.