La atmósfera opresiva de este episodio es simplemente brutal. Ver al protagonista masculino colapsar mientras el árbol del corazón se marchita me dejó sin aliento. La tensión entre las dos damas, una con vestimenta oscura y otra con blanco puro, sugiere un triángulo amoroso trágico que define toda la trama de Morí y volví para matarlos. Los efectos visuales del órgano palpitante son inquietantes pero hermosos. Definitivamente, esta escena marca un punto de inflexión doloroso en la redención del héroe.