¡Qué locura de escena! El protagonista intenta hacer un ritual serio con una calavera maldita, pero termina jugando a las escondidas con ella. La tensión se rompe cuando usa tijeras de costura como arma mágica, ¡totalmente absurdo! Justo cuando crees que ganará, la calavera le juega una mala pasada y lo noquea. El giro final con la lámpara mágica flotando sobre su cuerpo inconsciente en Morí y volví para matarlos deja un misterio increíble. La actuación es tan expresiva que no puedes dejar de reírte ante el drama.