La tensión entre la diosa y el exorcista es eléctrica desde el primer segundo. Él usa un timbre mágico para controlarla, pero ella no se queda atrás: saca un cuchillo y lo amenaza con suicidarse. ¡Qué giro tan inesperado! La escena final, donde él intenta detenerla con movimientos frenéticos, es pura comedia negra. En Morí y volví para matarlos, cada segundo cuenta una historia de poder, traición y humor absurdo. Los efectos visuales y las expresiones faciales exageradas hacen que esta corta sea adictiva. Perfecta para ver en la aplicación netshort cuando buscas algo rápido pero lleno de emoción.