¡No puedo dejar de reír! La escena donde el protagonista herido regresa para dar un discurso a sus enemigos dormidos es oro puro. La dinámica entre él y su amigo bigotudo en la taberna, comiendo semillas y planeando, me recuerda mucho a las mejores partes de Morí y volví para matarlos. El gato mirándose al espejo fue un detalle genial que añadió mucho encanto. Definitivamente, esta mezcla de acción y comedia absurda es exactamente lo que necesitaba ver hoy.