¡Qué giro tan inesperado! Al principio pensé que era una historia de fantasmas clásica en el Templo Loding, pero la aparición de esas chicas modernas rompió toda la lógica. El protagonista pasó del terror absoluto a la euforia en segundos, solo para caer en una trampa mortal llena de calaveras. La atmósfera verde y neblinosa es inquietante. Ver Morí y volví para matarlos me dejó con la boca abierta por el final tan oscuro.