Intercambié sentidos con la CEO
Tras salvar a la CEO Irene, Adrián intercambió con ella los sentidos. Ella olfateó el arroz marino, pero sintió un olor fétido; él entró al baño y percibió su aroma. En día frío, Adrián condujo la moto a toda velocidad sin frío, mientras Irene, en coche lujoso con calefacción al máximo, temblaba sin cesar. La extraña situación les pareció perfecta, hasta que algo inesperado rompió la calma.
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