Isabella Duarte, tras demostrar su valía, es propuesta para comenzar como guardia imperial, una posición que, aunque no es un cargo oficial importante, le permite servir al pueblo y allanar el camino para futuros ascensos basados en méritos reales. Isabella acepta la orden y muestra disposición para que las Guerreras de la Aurora sean comandadas temporalmente por el príncipe heredero.¿Podrá Isabella superar los desafíos como guardia imperial y ganarse el respeto que merece?