El otro lado del mundo siniestro
Un joven común llamado Leo Campos, al ser transportado a un mundo postapocalíptico repleto de siniestros, descubrió que podía ver "el otro lado de la realidad": las terroríficas criaturas de grado S se le revelaban como hermosas muchachas.
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La sonrisa sangrienta de Novia Carmesí
Esa sonrisa cosida con hilo rojo no es de felicidad, es de posesión. Cuando Novia Carmesí aparece entre los escombros, el miedo no viene de lo que hace, sino de lo que *quiere* hacer. El otro lado del mundo siniestro nos recuerda: el horror más profundo lleva velo. 😈🌹
Cuando el chibi llora corazones
Leo Campos en versión kawaii, con ojos de corazón y babita, frente a un fondo de terror gótico… ¡la disonancia emocional es arte puro! El otro lado del mundo siniestro juega con lo absurdo para recordarnos que incluso en la oscuridad, el deseo humano sigue siendo ridículo y tierno. 🌟💘
Sofía Rojas y su rosario roto
Sus lágrimas no limpian el pecado, solo lo reflejan. Sofía Rojas, con las manos en la cabeza y el rosario colgando, encarna el trauma religioso en una iglesia abandonada. En El otro lado del mundo siniestro, la fe no salva — solo retrasa el inevitable encuentro con la novia. 🙏🕯️
La iglesia que respira miedo
Arcos góticos, telarañas y puertas congeladas… la iglesia no es escenario, es personaje. Cada crujido es una advertencia. Cuando Novia Carmesí avanza, el espacio se dobla. En El otro lado del mundo siniestro, hasta las piedras saben cuándo temer. ⛪👻
El apocalipsis nupcial
¿Una boda en medio del fin del mundo? Leo Campos observa el caos con calma mientras meteoritos arden y zombis corren. La ironía es brutal: el amor florece donde todo se derrumba. ¡El otro lado del mundo siniestro nunca fue tan romántico! 💔🔥