Miquel Gil mató al príncipe dragón y fue condenado. Su padre lo obligó a pedir perdón, y su madre fue encarcelada. Para liberarla, Miquel rompió sus propios huesos, renació en llamas y atravesó la Puerta del Sur. Con la ayuda de sus aliados, desafió a los dioses y entró en la Torre Celestial. Cruzó nueve pruebas, quemó el corazón de la torre y destrozó el antiguo mandato del cielo.